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El gran error de muchas startups en Chile

Este es un artículo de “Claudio Barahona Jacobs ” Country Manager – Telefónica Open Future que no refleja nuestra opinión sin embargo compartimos algunos puntos.

El gran error de muchas startups en Chile

Que Chile tenga más emprendedores es algo muy bueno para el país: la economía crece, diversificamos nuestra matriz productiva, exportamos servicios basados en el conocimiento, creamos nuevos puestos de empleo y otras tantas externalidades positivas.

Tenemos más fondos de financiamiento que hace unos años atrás, tanto públicos como privados y junto a ellos comienza a girar la rueda de la innovación, en donde cada vez hay más jóvenes y no tan jóvenes dispuestos a crear una empresa desde cero. Ellos son un pilar fundamental en nuestro ecosistema, que sin duda se ha ganado el reconocimiento internacional y precisamente por eso, debemos ser cautelosos y enfocar los recursos, los esfuerzos y la mirada en aquellos emprendedores que tienen verdadero potencial. Porque podemos estar muy bien posicionados como país en distintos rankings de emprendimiento e innovación y nuestras startups pueden ser premiadas en China, Francia o Estados Unidos por lo inspirador que es su solución tecnológica, pero la economía del país no se potencia en base a las buenas intenciones o por lo carismático que sea un emprendedor.

Emprender es considerado algo interesante e incluso cool, con grandes ejemplos a seguir como Elon Musk o Jack Ma, pero también se puede transformar en una moda en la que surgen nuevas figuras como los emprendedores “rockstar”, que buscan este ambiente favorable, prometiendo que su solución cambiará el mundo. En base a esa promesa ganan premios y fondos viajando por el mundo, pero olvidan el foco de lo realmente importante: crecer en ventas, potenciar su negocio y centrarse en los clientes.

De la misma forma, muchos esperan con ansias que surja un “unicornio nacional” (empresa menor a 10 años y que valga más de 1 billón de dólares) y que el ecosistema sea lo más parecido posible a Silicon Valley. Pero para que nuestro ecosistema realmente tenga los frutos que buscamos, no se necesita tan solo un “Chilecon Valley” o figuras populares. Necesitamos emprendedores serios y comprometidos, tal como muchos que desde Chile ya están exportando sus soluciones a otros países e instalando sucursales de sus negocios más allá de nuestras fronteras. Precisamente es a ellos quienes debemos apoyar desde el sector público y privado, con mayor inversión y colaboración.

Estos emprendedores que tienen como eje principal su negocio, han dedicado sus esfuerzos a crecer en ventas, a formar un buen equipo y a estar en la calle con sus clientes. Ellos no tienen tiempo para hacer un “elevator pitch” a la perfección, que prometa cambiar el mundo y con frases en “spanglish”, pero lo que sí tienen, son buenos números financieros, métricas de crecimiento impecables y sobre todo, evidencias de que lo que han creado es un buen negocio que de seguro los llevará al siguiente nivel.

Como contraparte, aquellos emprendedores que busquen solo reconocimiento o fama, se enfrentan a una dura realidad. Después de un tiempo, ya no quedarán fondos o concursos a los que puedan postular. Al no haber estado enfocado en su negocio y su posibles clientes, preocupados más bien de viajar por el mundo participando en concursos de pitch, será sólo cosa de tiempo para que su fama fugaz se acabe y deban cerrar su startup por falta de caja. En ese momento, al emprendedor rockstar no faltarán las excusas: “el mercado no estaba preparado”, “en Chile faltan inversionistas” o frases como “los clientes no entendieron esta innovación”. Mientras tanto, el emprendedor “de verdad” que cuenta con un sólido negocio, está recibiendo propuestas de inversión de varios fondos al mismo tiempo, analizándolas sin apuro, ya que su flujo de caja lo permite por tener una curva de ingresos creciente.

El rol que nos compete a todos quienes somos parte del ecosistema de innovación y emprendimiento, es trabajar para que cada día más emprendedores y sus empresas tengan un alto impacto económico y sean escalables; con números azules y ojalá con soluciones que nos ayuden a potenciar la economía y la productividad. Si en este camino encontramos un unicornio o nos transformamos en la meca del emprendimiento latinoamericano, está bien, pero no debemos desperdiciar nuestras energías en ello.

El sentido de urgencia que tiene el crecimiento de la economía del país no implica que debamos tomar decisiones y realizar inversiones de forma apresurada. Debemos trabajar en serio, con cada día más instituciones invirtiendo en innovación y junto a muchos emprendedores “de verdad”, para que así sigamos potenciando los buenos negocios, pero sobre todo, para que impulsemos la economía y la productividad de Chile.